Recuerdo cuando ir al colmado era mucho más que comprar… era encontrarse con los vecinos, escuchar las historias del barrio y ver una buena partida de dominó mientras esperabas tu turno.
La balanza de hierro, la caja registradora, las latas acomodadas en los estantes, las pavas… y aquel famoso letrero que nunca faltaba: “AQUÍ NO SE FÍA”
Eran tiempos más sencillos. Quizás teníamos menos cosas, pero sobraban las conversaciones, la comunidad y esos momentos que hoy se convierten en recuerdos.











